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Gods save the King [0/1]

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Gods save the King [0/1]

Mensaje por Jean C. Lehnsherr el Lun Dic 07, 2015 2:46 am

GODS SAVE THE KING/ ADAM X.
PB: Sam Steele.
Edad: +20
Carrera a Elección.
Casa a Elección.
"Pareja/Crush"

Historia.

Pueden hacer la historia del personaje como más gusten añadiendo que conoce a Jean desde la adolescencia donde, hasta el momento, han desarrollado una amistad extraña puesto que ambos no pierden oportunidad de molestarse mutuamente. Son como perros y gatos pero Jean sabe que Adam haría cualquier cosa para protegerla y viceversa. Se conocieron en primer año y, desde entonces, han sido inseparables tanto que, como era de esperarse, se gustaron un tiempo más la personalidad de ambos (el de ser coquetos) no ha sido un factor que ayudo a que crezca la relación pero eso no destruyo su amistad sino que la hizo aún más fuerte. A pesar de que tuvieron otras parejas luego de su rompimiento, continúen ese coqueteo que, en ocasiones, suele salirse de control en un torbellino de pecados. Adam, según la perspectiva de Jean, es el hombre indicado pero en un momento equivocado donde las vivencias diarias de la universidad siempre ponen en prueba los lazos creados desde antes.


Personalidad.


Es la personificación de coquetería, egocentrismo y dominación. Si él dice que el cielo es rosado, te hará creer que es rosado. Es un as en la manipulación. Inteligente en todos los aspectos conocidos y, como Jean le suele decir, descendiente de la misma lujuria e codicia. Adam no dudará dos veces en nada. Si quiere algo, aniquilará todo lo que esté en su paso para ir por ello. Dice todo lo que piensa pero no lo que siente, puesto que para él, las emociones solo son un obstáculo más en la vida de ganador que merece y que obtendrá.


Detalles.

Pueden llamarse como gusten. Solo pido que el primer nombre, o el segundo, sea “Adam”.
Puede pertenecer a cualquier casa pero, es preferible, que sea de Caín ya que esta más de acuerdo a su personalidad.
Orientación sexual libre.
(Ofrezco) Un hermoso pack para quién realice mis sueños.
(Ofrezco) Una trama duradera.
(Ofrezco) Que realicen el personaje como más gusten. Pensar en la historia, el resto de personalidad (ya que pediré algunos puntos) y el resto es cosa de quién lo tome. No quiero quitarle la libertad al usuario de hacer suyo a este personaje.
(Ofrezco) Ortografía decente.
(Pido) Ortografía decente (Lo que se da, se pide).
(Pido) Seguir la personalidad del personaje.
(Pido) No abandonar, por favor.
(Pido) Prueba de rol. No es obligatorio pero para ver cómo va a llevar el personaje.
ME RESERVO EL DERECHO DE ADMISIÓN.


Para más información, pueden mandar un mensaje privado.

Historia de Jean.:
Dicen que una manzana no cae tan lejos del árbol, ¿podría ser cierto? Deberían conocer la historia de esa cara bonita para saber que ese dicho es completamente verdadero. Magda Rosetti fue, en su debido momento, una estudiante ejemplar en la casa de Eve. Educada, familia adinerada, elegante y de valores antiguos que eran difíciles de encontrar en una sociedad que iba cada vez más en decadencia pero no se dejen engañar por esos orbes cálidos. Como todas las pertenecientes de Eve, su corazón era oscuro como sus ideales. Magda era como la líder de las porristas que predominaban en las películas norteaméricas pero nunca lo mostró con tanta estupidez como ellas. Te clavaba el puñal y te susurraba tiernas palabras para hacerte sentir que aquel acto sin compasión era tu culpa por no haber seguido los planes de Dios, ¿qué mejor arma que una sonrisa tierna y oraciones acertadas? Magda era el lobo más feroz que podrías encontrar en esta vida, o las que ibas a pasar, pero, como toda heredera a una gran fortuna, buscaba nuevas cosas para pasar su tiempo y, tristemente, se había fijado en aquel inocente hombre cuyo único pecado fue escuchar el canto de una sirena: Garreth Lehnsherr.

Como todo buen descendiente de Adam, iba por el camino que le prometía la gloria eterna y Magda, ni corta ni perezosa, posó su atención en tal inusual espécimen en extinción; había encontrado una nueva diversión que creyó, inocentemente, pasajera. Era encantador como esos niños enamorados que recién descubre el amor y eso solo le hacía más sencillo sus planes de engatusarlo. Quería admirar ese bello rostro, decorado de facciones fuerte de su procedencia extranjera, cuando quebrara su corazón en mil pedazos por el simple hecho de no tener nada que hacer pero, como era demandado por las reglas de la vida, no iba a ser sencillo. What goes around, comes around.

Verán, Magda solo tuvo un amor en toda su vida y ese hombre, poseedor de un carácter atractivo como el vino más dulce, había sido el creador de esa actitud tóxica suya al romper su burbuja rosada, enseñándole que el concepto de querer a otro ser era algo pasajero y solo necesario para divertirse. Joseph O’Donnell, primero en su nombre en una familia adinerada gracias a la exportación del whisky, era el niño malo de Caín del que todas se enamoraban por su actitud desafiante y Magda no fue diferente al caer en sus frases cliché ya que el varón consiguió que la perteneciente de la casa de Eve se entregará en cuerpo y alma en menos de un mes aprovechando que, como toda adolescente enamorada, obedeciera sus deseos con falsas promesas de amor eterno. Joe, como solía decirle de aprecio, sabía que la pequeña Rosetti estaba a su disposición las veinticuatro horas y los siete días de la semana así que no pasaba la oportunidad de llamarla cuando se sentía inquieto o necesitado de un calor ajeno al suyo y esa actitud, estúpida e egocéntrica, no cambió al pasar los años. Magda seguía jugando a la casita feliz con Garreth, divirtiéndole los viajes de improviso que realizaba para sorprenderla o sus detalles costosos como joyas de todo tipo, pero también sacaba los pies del plato con Joe. Se podría decir que lo poseía todo de cierta manera ya que tenía a un hombre que la amaba con devoción y otro que le hacía sentir traviesa por sus actos no aprobados en una señorita de su condición pero todo desapareció hasta que pasó lo más temible para una mujer con gustos extravagantes y una vida libre: un embarazo imprevisto.

Magda, temerosa de lo que sus padres podrían hacerle cuando se enteraran de su descuido sexual, acudió a Joe para darle la noticia, esperando que se comprometiera con ella y la librara de un futuro lleno de rumores sobre su persona que, fácilmente, arruinaría su fama de taciturna y este, como buen hombre interesado en solo diversión y un cuerpo diferente cada noche, se desentendió de su problema de forma tan sencilla que pareciera acostumbrado a ello. Ese hijo no es mío. Aquella oración, llena de dureza y falta de tacto, aún atormentaba a la Rosetti en los sueños que poseía en la actualidad, ¿qué más podría hacer? Con un bebé en camino, y rechazando la idea de un aborto o darlo en adopción, se le ocurrió jugar a su última carta que poseía en casos de emergencias. Al inicio de su relación, había engañado a Garreth al decirle que su pureza se iba a mantener intacta hasta su noche de bodas así que caricias atrevidas estaban fuera de la mesa pero, como todo empezaba a caerse en pedazos, ¿qué más podía hacer? Solo le bastó esa conversación con Joseph para que al día siguiente, y mediante engaños profesionales de una autentica víbora, compartiera una noche con Garreth con intenciones de venderle el cuento de su embarazo al descendiente de Adam. Y como era de esperarse, el pobre hombre cayó o, mejor dicho, fue empujado en ese pozo del conejo.

La conclusión es un poco obvia en situaciones similares, cuyos protagonistas poseían las típicas personalidades vistas por doquier, ya que se casaron esa misma temporada para que esa criatura no naciera bajo el titulo de bastardo y, sobre todo, por la gran presión que recibieron por parte de ambos clanes a saber que habían engredando un niño fuera de matrimonio ¿Acaso esperaban un cuento diferente? La realidad no era extravagante ni era tan apartada de esas novelas que te entretienen en las tardes. Jean, nombrada así por el deseo de su madre a entregarle algo de su verdadero padre aunque eso fuese solo la letra de inicio, fue fruto de una infidelidad como lo eran la mayoría de niños en un ambiente donde predominaba el caos y los supuestos buenos valores. Su familia era una más de aquellas que buscaban esconder todo debajo de la alfombra y olvidarse del olor putrefacto que emitía la mugre pero aquella actitud silenciosa la pudo captar más por el lado materno de la cual se apartó por completo a oír la verdadera historia de su concepción por parte de sus abuelos paternos, ¿acaso Magda creía que su traición iba a ser callada para siempre y que iba a salirse con la suya tan facilmente? A pesar de su edad, aún no entendía que todo salía a la luz. Por su propio bienestar, iba a morderse la lengua toda su existencia pero olvidaba al tercero en discordia. Joseph, siendo alguien que olvida y no es olvidado, no acepto con facilidad que su juguete más leal le diera la espalda tan descaradamente al casarse con un hijo de Adam y, obedeciendo a su personalidad conflictiva que lo caracterizaba, mando una carta privada que detallaba cada suceso que poseyó con Magda a un pobre Garreth ya casado y con un retoño en brazos que le había otorgado su apellido.

Garreth era un hombre de buenos valores inculcados desde la cuna, que seguía las reglas familiares a pie de la letra y los principios de ser un auténtico caballero más su único error fue haber mordido la manzana que le entregó con tanta facilidad una autentica descendiente de Eva pero, ¿por ello debía sufrir su pequeña Jean? El hijo mayor de los Lahnsherr se había enamorado por completo de la prueba viviente de la infidelidad de su mujer a verla nacer, a cuidarla de noche cuando lloriqueaba y cargándola para cantarle cuando estaba inquieta. Leyendo por quinta vez la carta, termino por quemarla y, con ella, sus sentimientos ciegos y devotos por Magda Rosetti.

Permanecieron casados por el bienestar emocional de su hija, una de sangre y otro de corazón, más Jean nunca admiró algún acto de amor de su padre hacia la mujer que le había engatusado con tiernas sonrisas y mentiras disfrazadas de verdades pero, en ningún momento, Garreth fue grosero con aquella quién compartía la cama a pesar de que esta buscaba crear disturbios de la más pequeña de las idioteces para llamar su atención que, por más fuertes y dolorosos que fueran sus gritos, nunca recibió. Jean creció como su adoración y, respecto a los sentimiento de la infante, su padre era el único que podía entenderla más que nadie ya que su madre le recriminaba, a cada segundo, equivocaciones necesarias para un crecimiento saludable y, lo más extraño, era que también le echaba la culpa de haberle robado el amor de su esposo apenas abrió sus ojos.

Jeany, como la llamaba su padre, empezó a almacenar un verdadero sentimiento de resentimiento hacia su madre, la cual empezó a llamarla por su verdadero nombre a partir de los diez años, a notar como esta buscaba lastimar de manera emocional a su padre con sus constantes ataques de celos injustificados o crisis neuróticas cuando se ponía a romper toda la porcelana que albergaba la casa Lahnsherr – Rosetti ya que la señorita de la casa se había acostumbrado a sus maltratos psicológicos creados de la nada. Magda, en todos esos años casada, no entendía el porqué su marido había dejado de amarla con tanto anhelo y se albergo en la ridícula idea de que la creadora de todos sus problemas era la hija que había tenido con otro hombre. Clementine, su segundo nombre y puesto por su padre para honrar a su tía abuela, supo su verdadera procedencia a los diez años cuando paso las festividades con sus abuelos paternos puesto que estos alemanes, de nacimiento, sabían todo lo que lastimaban al más adorado de sus hijos. Jeany, ante tal información obtenida de conversaciones banales, no cambió su personalidad por un dato que le parecía tan ajeno como la misma existencia de su progenitora. Ella siempre decía que era más Lahnsherr que Rosetti y eso nunca iba a cambiar.

A medida de que crecía a pasar los años, su ambiente se volvía aún más hostil hasta que, a la edad de quince abriles, estallo la bomba que estaba emitiendo un sonido de alarma hace mucho tiempo. El secreto mejor guardado de Magda Rosetti, o así creído por esta, había salido de las sombras para darse a conocer en todo su esplendor. Los padres de Garreth, siempre en contra de los actos irracionales de su yerna, le gritaron sus verdades, en la cara y sin titubeos, en las pascuas, donde la idea inicial era pasar un agradable tiempo en familia, cuando la señora de la casa empezó con otra rabieta para llamar la atención de su esposo y la compasión de los presentes. Magda había sido descubierta y, a pesar de sus intentos de minimizar el problema, ahora todos sabían que clase de mujer realmente era. Ya la imagen de aquella risueña jovencita que engañaba a todos con dulces palabras o un pestañeo de cuento de hadas habían sido reemplazados por una figura grotesca ante las noches de insomnio y los días de amargura cuya única responsable, a pesar de no querer verlo, eran sus propios actos del pasado. Jean, en ese escenario caótico, se mantuvo pegada a un libro, ignorando la sinfonía de reclamos, mientras la guerra se desataba en su sala de estar. Finalmente, al concluir la terrible velada, se dio a conocer que sus padres iban a separarse por el supuesto bien de su hija y Jean, aterrándose ante la idea de quedarse con su madre, pidió permanecer a lado de su progenitor más Magda no iba a renunciar a la última carta que poseía para mantenerse en contacto con Garreth ya que había desarrollado una terrible obsesión para que volviese a amarla como sus días de adolescencia. A partir de esas fiestas, empezó el verdadero infierno para Jean Lahnsherr.

El vivir con una inestable mujer era más que insoportable pero, si añadimos a la ecuación que su madre se refugiara en el alcohol desde que se levantaba hasta que se acostaba y que no desaprovechará los momentos para hacerle saber que su retoño era la culpable de todos sus males, era una verdadera tortura. Jean, en ese entones, empezó a desarrollar esa personalidad conflictiva con toda aquel que se le acercaba puesto que debía mantener sus defensas en alto en cualquier momento para no sufrir alguna incomodidad que pudiese romper su frágil escudo, ¿Magda quería quejarse de su comportamiento apacible? Le iba a dar verdaderas razones para quejarse. Así empezó su etapa de rebeldía en la cual consintió en vender muebles de la casa, ropa de diseñador que poseía su madre desde hace tantos años o los mejores calzados que podrían costear una caridad completa para que así se deshiciera de ella y pudiese volver a la protección de su padre más Magda se rehusaba a quedarse sin su trofeo y provoco, sin darse cuenta, un cambio radical de planes. De tal palo, tal astilla, ¿eh? Lo más absurdo que había hecho la princesa de la familia, para vengarse de los maltratos de su madre, era robar el deportivo favorito de la dueña de la propiedad para venderlo a cualquier desconocido y, así, pagarse unos buenos viajes por doquier. El acto en sí le parecía gracioso ya que no precisaba dinero en ninguna forma pero conseguirlo a costas de Magda era algo que no podía dejar pasar y, sin darse cuenta, así se despidió de sus travesuras ocasionales. Tristemente, ese hecho “inocente” de su parte iba a sellar su destino para siempre.

Cuando regreso a casa, por la exclusiva petición de su padre, Magda, obedeciendo las órdenes de sus propios progenitores, inscribió a su primogénita a la Academia St. Peter para que mejore su actitud conflictiva y se convierta en el peón que necesitaba para mantener a Garreth cerca suyo y conseguir su amor nuevamente ya que sabía que sería de su agrado saber que su retoño podría seguir sus pasos y salir con un título universitario de una de las más prestigiosas escuelas. Jean, acorralada por los deseos de su padre, aceptó ir a tal comunidad más, ¿cuál era el destino que le esperaba a la morena? ¿Seguiría a su madre en ese camino sin beneficios y dolencias a costa ajena o obedecería la parte más buena que le inculcó su amado progenitor? Tampoco olvidemos que lo que se hereda no se hurta y quién sabe qué heredo del chico más problemático de la casa de Caín. Ten por seguro que esta no será la última vez que escuchas de ella.
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